FUEGO

ARDE HASTA QUE LA LLAMA CONSUMA LAS CENIZAS

El elemento más pasional de los cinco reinos. ¿Quieres saber qué les provoca a ser como los conocemos?
¿Qué impulsa su naturaleza explosiva? ¿Cómo esculpen su carácter?
Acompáñame para descubrirlo.

Ígnea, diosa de Fuego.
Ilustración realizada por @mari.art82

SOCIEDAD

Fuego está enmarcada en una sociedad matriarcal donde es la mujer la que ostenta el mayor poder del elemento, el cual no es otro que tener la capacidad de manipular a voluntad el fuego. No obstante, el varón no está exento de ese control, aunque sí lo hace con menor virulencia que sus homólogas. La paternidad no está contemplada en esta sociedad, ya que dada su promiscuidad, la identificación del progenitor masculino está fuera de consideración, siendo la madre la única reconocida. La herencia de títulos, prestigio y bienes inmuebles pasan a al primer descendiente de sexo femenino, obligando al resto de los vástagos a depender de la magnanimidad de esta. Al igual que el resto, el nombre otorgado a la nueva criatura es responsabilidad de la madre, el cual se dotará pasadas cuatro semanas después del nacimiento a causa de la alta mortalidad infantil.

MONARQUÍA ACTUAL

Como no podía ser de otra forma, el trono en Fuego está ocupado por una mujer. En la actualidad ese puesto está ocupado por Ígnea, la cual, como sus antecesoras, es la única junto a su primera hija, que tiene la capacidad no sólo de manipular el elemento, sino que también puede crearlo. Ígnea es considerada entre los suyos y los seres del resto de las razas de Agua, Aire y Tierra como la vigente diosa de este elemento. Respetada y temida por sus súbditos, reina de manera caprichosa, absolutista y egocéntrica.

SUCESIÓN AL TRONO

Tal y como se ha mencionado con anterioridad, el trono es heredado por el primer descendiente femenino. El tiempo de reinado está vinculado al ciclo fértil de la reina, el cual llega a su ocaso cuando alcanza la edad de setenta años. Llegado ese momento, la reina renuncia junto a la corona al don de crear fuego en favor de su hija, quien sufre incapacidad de tener descendencia hasta la entronización.

PERSONALIDAD DE LA RAZA

Aunque cada individuo tiene sus peculiaridades, los nacidos en Fuego mantiene unas características comunes que definen su identidad y resalta su procedencia. Entre esos rasgos diferenciaditos al resto de los elementos, pondera por encima de todos la egolatría. Son criaturas que piensan en su propio bienestar por encima del de los demás. Caprichosos, siguen siempre sus impulsos sin evaluar detenidamente las consecuencias de sus actos. Dotados todos ellos de un carisma excepcional, consiguen sin dificultad de los demás lo que desean para cumplir sus objetivos. Su naturaleza alegre y directa hace que relacionarse con ellos sea relativamente sencillo, pero la buena visión que tienen de sí mismos, provoca que las opiniones negativas no calen es su subconsciente, lo que se traduce en una sinceridad cruda y que en ocasiones llega a ser ofensiva.

RASGOS FÍSICOS

Estas excepcionales criaturas, están dotadas de una gran belleza física que, en simbiosis con su carismática personalidad, hacen que sean irresistibles. Su pelo es de un brillante rojo intenso, sus ojos de un tono dorado metálico muy similar al del topacio que armonizan con una tez bronceada. Aunque entre el resto de las razas, las criaturas de Fuego no destaquen por su estatura, esta no es desdeñable, alcanzando la media de la población el metro ochenta, siendo la reina y su sucesora considerablemente más altas que el resto. La complexión atlética los varones y curvilíneas de las hembras, hacen que este linaje sea considerado indiscutiblemente el más atractivo de los cinco reinos. La imprevisibilidad del elemento que controlan y la gracilidad con el que está concedido su físico, les hacen muy ágiles en la batalla y temibles en los ataques a distancia.

POBLACIÓN

La fecunda fertilidad de las hembras de este elemento junto a la corta duración del periodo de gestación, hizo que el crecimiento del reino se disparara de forma exponencial agotando los recursos a una velocidad alarmante, lo que provocó que tuvieran que poner medidas que limitaran la natalidad a un número máximo de siete hijos por mujer. A pesar de que el número de descendencia seguía siendo excesivo, la alta tasa de mortalidad infantil, hizo que el equilibrio entre habitantes y recursos fuera viable, por lo que esta medida de control se ha extendido hasta la actualidad. Aunque se pudiera pensar lo contrario, la alta mortalidad y la relativamente corta esperanza de vida de los nacidos en este elemento (noventa y cinco años) con respecto al de las otras tres razas, hacen que no sea el reino más poblado.

RELACIONES SENTIMENTALES

Hablar de relaciones sentimentales en Fuego no es nada preciso, de echo no las tienen, ni si quiera se puede hablar de parejas sexuales o amantes. La vida de las criaturas de Fuego es distendida en todos los aspectos y en el amor no iban a ser de otra manera. Mantienen relaciones sexuales en gran cantidad, pero esto no implica que repitan con la misma criatura consecutivamente, ni de una por vez, ni que tenga que ser de género contrario, lo que hace complicado que se llegue a crear vínculos duraderos entre ellos. Se podrían considerar seres emocionalmente distantes.

REINO

Tal y como ocurre en los otros reinos con sus respectivos elementos, en el que estamos tratando resalta el fuego. El resto de los elementos se encuentran en él en menor medida y de forma defectuosa. Se trata de un estado de tierra arcillosa sin apenas vegetación. Su orografía es llana con pequeños reductos de conos volcánicos humeantes y la escasa agua que encontramos tiene más similitudes con el barro que con la que conocemos. Sin embargo, la ausencia de esta, no implica que no haya ríos y otros accidentes geográficos típicos de este elemento, sólo que en lugar de toparnos con este líquido veríamos lava. No hay grandes edificaciones salvo el recinto en el que se encuentra el palacio real, en el cual también se hallan las viviendas de la guardia personal de la reina. Los núcleos urbanos están trazados de manera caprichosa sin seguir un orden lógico y están compuestos por numerosas chozas de una sola planta. Apenas hay edificios públicos, no obstante, si que tienen un lugar a los pies del volcán más alto, para grandes aglomeraciones en los que se llevan a cabo los ritos de la raza tales como el nacimiento de un nuevo príncipe o la coronación. En el Edén, la sede principal de este elemento se encuentra en la isla de Kauai, en el archipiélago hawaiano, y por tanto es allí donde se ubica el único portal al reino por el que la entrada y salida no tiene repercusiones de impacto en el Edén.

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