TIERRA

FORTALEZA Y DISCIPLINA

El reino donde no existe la piedad. ¿Qué clase de criaturas son?
¿Por qué sólo lo componen mujeres? ¿Cómo encuentran la luz en un mundo de oscuridad?
Descubre un poco más de este insólito reino.

Atai, reina de Tierra.
Ilustración realizada por @mari.art82

SOCIEDAD

Entre los muros de Tierra se encierra la sociedad matriarcal por antonomasia, y lo es por dos muy buenos motivos. En primer lugar porque es la mujer la que es poseedora de la mayor fuerza del elemento, y en segundo, y más rotundo, porque en este reino únicamente existen mujeres. Se trata de una sociedad muy jerarquizada donde el poder absoluto lo tiene la reina y continúa por sus consanguíneas más cercanas de mayor edad y así sucesivamente. Cada estamento está especializado en una función como el cuidado de las crías, la alimentación, mantenimiento de las urbes, abastecedoras, instructoras, etc., pero todas ellas guardan una función común que no es otra que la salvaguardar el reino. Desde el momento que son capaces de sostener un bastón en sus manos, comienzan una dura instrucción que no acaba hasta el fin de sus días, habiendo un tránsito de la parte física a la estratégica según se adentran en la vejez. Toda su existencia está dirigida a la preparación de una posible guerra.

MONARQUÍA ACTUAL

En la actualidad, el gobierno de Tierra está regido por Atai, quien dirige a todas sus súbditas con mano de hierro. La cualidad especial que la convierte en reina y diosa del más sólido de los elementos, es el de poder crear grandes extensiones de terreno, capacidad que comparte también con su primogénita, aunque esta última tiene prohibido su uso hasta la ascendencia al trono. Aunque esta soberana, como sus antecesoras, realiza en comunión, las mismas actividades instructivas que el resto de sus acólitas, su real figura está siempre muy patente y diferenciada del resto, generando un respeto sobre su persona fuera de lo común. Atai es la responsable de dictar sentencia sobre los escasos delitos que se perpetren en sus dominios, siendo esta normalmente la pena de muerte. Al igual que el resto de la raza en general, su impresionante presencia, su aptitud beligerante y su mermada valoración de la vida, hace que sea tratada con precaución y temor por el resto de las razas.

SUCESIÓN AL TRONO

La corona de Tierra pasa de la reina a su primogénita, ya que es, también, la heredera del don de este elemento. A la futura reina no se la permite tener descendencia antes de su entronización, la cual no llega hasta la muerte de la vigente monarca. Al contrario de lo que ocurre en Fuego, cuya primogénita no tenía la capacidad física de tener hijos hasta llegado ese momento, la descendiente de Tierra no encuentra impedimentos fisiológicos para hacerlo, sino que se toman estas medidas para evitar que haya tres mujeres poseedoras del don a la vez. En caso de que el fallecimiento de la reina llegara antes de que su sucesora tenga una edad apta para llevar el gobierno del reino, se nombraría regente a la pariente más cercana de la difunta.

PERSONALIDAD DE LA RAZA

Como se puede vislumbrar en su lema, las nacidas en Tierra tienen un carácter disciplinado y fuerte. Dado que su forma de vida está basada en la fuerza, la violencia y la competitividad, su carácter tiene una clara tendencia a inclinarse hacia la arrogancia y la falta de empatía, rasgos que, junto a la ausencia total de sentido del humor, hace que no sean receptoras de mucha simpatía por parte de los individuos de los otros tres reinos. Acostumbradas a ser denunciadas entre sus semejantes por cualquier muestra de flaqueza y por tanto castigadas en consecuencia, suelen ser mujeres bastante frías, reservadas y distantes incluso entre compañeras.

RASGOS FÍSICOS

Estas amazonas están dotadas de un cuerpo atlético y musculoso y cuentan con la estatura media más alta de los cuatro reinos alcanzando los dos metros de altura. Su tono de piel es achocolatado, pero los rasgos que muestran en sus rostros son caucásicos, haciendo una mezcla qué menos que interesante. Su cabello liso y oscuro, normalmente negro, hacen que lo más llamativo de su rostro, sus ojos, realcen aún más; el tono de sus iris oscila entre el verde esmeralda y el lima. Dado a su imponente complexión física, a su forma de vida basada casi exclusivamente en el adiestramiento bélico y a su falta total de empatía, se las tiene por temibles enemigos con los que a nadie en su sano juicio quisiera cruzarse. Extremadamente peligrosas en el cuerpo a cuerpo.

POBLACIÓN

Tierra ocupa el penúltimo lugar en lo que a número de habitantes se refiere. Aunque sus ciclos reproductivos sólo se dan cada diez años y este hecho pudiera dar lugar a pensar lo contrario, su larga longevidad, ciento treinta años, y a su vez el amplio periodo fértil de estas mujeres, hacen que puedan tener varias descendientes a lo largo de su vida.

RELACIONES SENTIMENTALES

Las nacidas en Tierra no mantienen ninguna clase de relación sentimental, ni siquiera se puede hablar de relaciones en el ámbito sexual como sí ocurre en el reino de Fuego. El único acercamiento que se podría considerar más parecido a una relación, se da durante sus ciclos reproductivos, los cuales se producen cada diez años, y no es tratado más allá de un puro trámite necesario para dar continuidad a la especie. Dada la ausencia de miembros de sexo masculino entre sus filas, las embajadoras Tierra que se encuentran en el Edén, seleccionan a especímenes jóvenes y con potencial de ese reino y los envían a sus dominios. Allí, tras recibir un duro entrenamiento en el que sólo sobreviven los aptos y hacerlos competir en diferentes disciplinas, realizan una cópula con el único fin de conseguir descendencia y tras esta ponen fin a la vida del varón.

REINO

Haciendo honor a su elemento, esta sociedad vive bajo tierra, encontrando allí grandes ciudades subterráneas provistas de comodidades, pero sin recaer en lujos. Las urbes están compuestas por cuantiosas y amplias salas, cada una dispuesta para una función, y unidas entre sí por angostas galerías o escaleras. Tal y como hemos visto, su sociedad está muy jerarquizada y esto también alcanza a su morada, dejando las partes más profundas para las personalidades de mayor rango. Esta diferenciación también atañe a la calidad de la excavación, encontrado en las salas más superficiales acabados rústicos en roca viva, hasta el uso de fastuosos y altos arcos de mármoles y granitos en las más recónditas. Separando estas dos diferenciadas áreas, están ubicadas las instalaciones de usos comunes, tales como son: las salas de entrenamiento, comedores, estadios, etc., capacitadas para acoger a grandes multitudes gracias a sus sorprendentes dimensiones. A pesar de lo que se pueda pensar, la iluminación de estas impresionantes urbes no es escasa, ya que cuentan con complejos conductos que dejan pasar y potencian la luz solar por medios de espejos estratégicamente colocados. Adaptadas a la perfección a este oclusivo entorno, rara vez salen al exterior, sólo haciéndolo las encargadas del abastecimiento, a las cuales se las permite esta acción para recolectar los víveres necesarios para garantizar el buen funcionamiento del reino. En el Edén, la sede principal de este elemento se encuentra en Kenia, en el continente africano, y por tanto es allí donde se ubica el único portal al reino por el que la entrada y salida no tiene repercusiones de impacto en el Edén.

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